Me considero una persona bastante soñadora, y ya no solo en el ámbito real, de tener metas, y deseos tanto alcanzables como inalcanzables.
En mis momentos de fase REM, por las noches, mi cabeza, suele fabricar películas a color con argumentos increíbles, que de conocer a algún director famoso, sería colaboradora fiel, para portar ideas.
Hoy, esta noche, ha sido uno de éstos sueños de tantos en los que el subconsciente no para de darme pistas. He estado mirando por Internet, y el resultado me ha dado miedo, está lleno de significado, pero no logro descifrarlo del todo.
Por ello, hoy me voy a animar a contarlo, a ver si, algún aficionado a la interpretación de sueños, se anima a darme alguna pista, o a contarme qué le sugiere. Si desea saber algo sobre mi situación real para convalidar, le espero por Gtalk, jeje, bueno, procedamos a contarlo:

Sueño Madrugada del 14/15 de Mayo de 2010:
Lo primero que alcanzo a recordar de ésta locura, es que estaba buscando los ascensores del corte inglés para ir a la 7ª planta a comprarme algo de tecnología, que no recuerdo a saber qué era. Recuerdo que pensaba, ya que voy, saludo a una amiga que trabaja por allí. Cuando me introduzco en el ascensor, pulso el botón 7. El ascensor descendía en lugar de ir para arriba, al parecer, me dirigía a la (-7). Cabe añadir, que era muy extraño, la superficie era como de plástico, y se movía, era como un elevador para trabajadores, a modo malogrado, era muy extraño, una superficie no muy sostenible. Total, llego, me bajo caso resbalándome. Al salir del plástico ese extraño, me doy cuenta que estoy en un almacén, todo el mundo iba uniformado, así que me preguntan, y yo les digo “que soy nueva” que me han hecho una entrevista, y que solo iba a visitar el lugar porque comenzaba a trabajar al día siguiente. Hasta me hicieron de guía por las instalaciones, sin que nadie dudara nada. Tras dar unas vueltas tratando de no ser descubierta mi mentira, me dirijo al ascensor, donde ahora, estoy acompañada de varios trabajadores, que finalizaban su jornada. Salgo del corte ingles, y no quiero saber mas nada, porque siento algo del mal rollo, y no deseaba ser descubierta, ya iría a saludar a mi amiga otro día, y ésta vez, iría por las escaleras.
Salgo de allí, y me encuentro con unos amigos, con los que me dirijo a un bar de copas, o algo similar, como a tomar un café, o un refresco., Por el camino, nos encontramos con una limousine descapotable que llevaba varias parejas de recién casados, aunque no logramos descifrar si era una despedida, una boda, o algo similar. La cuestión es que ahí estaban ellos, dentro del coche, haciendo ruido. Al poco, nos encontramos a nuestra derecha, otro coche antiguo, también al tamaño limousine, pero lleno de chicos, aquí no había parejas, parecía una pandilla de solteros (al parecer la despedida masculina) que también hacinen mucho ruido entre ellos, gritos festivos, etc.…..
Vuelvo al ambiente del bar. El lugar tenia un ambiente antiguo a la vez que elegante. Paredes amarillas, con decorado plata antigua, cobre, etc.… no recuerdo muy bien la gente de allí, pero era muy inquietante. Salimos de allí, y en la salida, vendían ramilletes pequeños de flores. Pregunto por el precio, y me dicen que eran unos 18€ cada uno, porque se trataba de una miniatura de no se qué importada… alego que me resulta caro, y que me lo pensaré para otro día.
Salimos, y alguien parecía perseguirnos, paran a un amigo que iba a mi izquierda, el trata de decirle que no le interesa, hasta que le cojo del brazo, y le sugiero que aumente la velocidad de sus pasos. Cuando la persona parece algo mas lejos, le voy aconsejando que no debe pararse a ver que le ofrecen, que automáticamente ha de ignorarlos e ir mas rápido, ya que, de seguir así, algún día se aprovecharían de el, y le podría pasar algo.
Mientras esto sucedía, acompañados de mas amigos, noto la presencia de un “ente” que nos sigue persiguiendo. Digo de un ente, porque ya no era una persona, o si, no alcanzaría a describirlo, pero a medida que íbamos mas rápido, éste ser también parecía perseguirnos. Al cruzar una esquina, comprobamos obras en las calles solitarias y sombrías, cuyos colores eran gris, negro y todo muy oscuro pero con suficiente visibilidad como para ver, que la calle estaba dividida.
Había dos caminos. Uno daba al mar, y me sugería seguridad y otro, estaba lleno e manchas de sangre. Algo nos decía, que de seguir por el camino que tenia manchas de sangre, era seguir con una vida normal, aceptándolo todo, pero sin terminar de ser feliz, era como si fuera, mi camino, el fácil, y el otro, tras los andamios, era mas dificultoso, pero el que debíamos escoger, era como “hacer deporte” es mas costoso, pero sabes, que a la larga, aumenta en tu salud y en tu bienestar, tanto en cuerpo como en la mente. El ser que nos perseguía, parecía que estaba a punto de alcanzarnos, así que corrimos hacia el lado que daba al mar. Estaba lleno de rocas, y nos sentimos con la opción de, correr por la bahía, o saltar hacia el mar y las rocas, a pesar de haber una distancia enorme.
Saltamos hacia las rocas, mientras caíamos, hablábamos, asegurando que no nos iba a pasar nada, porque ese era el lado correcto. Caímos al mar , nadamos un poco, ellos mas rápido que yo y nos subimos a unas rocas a descasar. Ahora recuerdo exactamente que estaba acompañada de dos de mis mejores amigos actuales. Un chico, una chica y yo. La chica bajo al mar para continuar nadando. Aparecieron dos animalitos, uno adulto y otro pequeño. Parecían ser dos delfines. Ella bajo para tocar al delfín, pero al bajar, le pareció un tiburón, se asustó subió a las rocas. Apareció entonces el adulto, y no cupieron dudas de que se trataban de dios delfines, ellos dos, bajaron al mar, se agarraron a los delfines y continuaron la marcha, yo baje también al mar para disponerme nadar con ellos, acaricie a otro pez, que pareció ser un tiburón bebé, no me cupo ninguna duda de que aquello era un tiburón pequeño, mientras subía a las rocas, apareció un tiburón adulto. Mis amigos me miraban a algunos metros de distancia, lo suficiente lejos como para poder escapar. Yo les gritaba que siguieran su camino, que vinieran a rescatarme luego, que escaparan ellos que tenían la posibilidad, yo les esperaría allí. No sentía miedo, ni frío ni calor, divisaba a mis amigos en la lejanía que no se movían, no sabían si volver hacia mi o como ayudarme. Yo solo sabia, que de tratar escalar hacia arriba, quizás el que nos perseguía me cogiera. Así que prefería esperar a que mis amigos trajeran un cebo o algo, para que el tiburón se distrajera mientras que escapara al mar.
Hasta aquí, logro recordar.
En mis momentos mientras me despertaba, recuerdo la imagen de una grúa bajando carne, como se fuese una vaca muerta, que tiraban al mar para que el tiburón oliese la sangre y yo pudiera escapar, pero no logro recordar qué paso, si logré escapar, si me dio miedo… pero recuerdo, que sentía confusión de tirarme al mar cuando al baca cayera, porque quizás el oler mi sangre fresca, hiciera que el tiburón volviese a comerme a mi, en lugar de quedarse con la vaca muerta….

***

Como comprobareis es un sueño muy extraño. Pero lleno de significado.
Calles con manchas de sangre, persecución, mar, saltos, delfines, tiburones, bodas….

¿Qué opináis?

Que la vida es una caja de sorpresas, no es nada nuevo que yo vaya a contaros.
La frase “el mundo está muy mal repartido” es de uso común.
Que tiene que existir variedad para que haya mundo… pues sí, también es algo que nos rodea. Pero hay factores que son inevitables, nos rodean experiencias, vivencias, sentimientos, experiencias, que son como objetos de peso, metidos en una maleta, que parece no vaciarse nunca, y que, a medida que pasan los años, pesan mas y mas.

Me gusta definirme como una persona aventurada, atraída por el riesgo de las emociones, me gusta sentir la vida, y que ésta me haga tanto sonreír como llorar, así como llevarme a un mundo, al que jamás imaginé visitar. En mi interior, hay varias voces… una me dice que adora esa parte de la vida y de mi personalidad, y la otra parte, lo odia. Las razones y los porqués, podrían ser por varias razones, o simplemente por ninguna razón.
La cuestión es que pasan los años y sigue el aprendizaje y al evolución de los sentimientos, sigue el riesgo, cuyos efectos toman una forma diferente en su momento.
La manera en que sientes, lo vives, y te recuperas de la caída.

Se me antoja escribir muchas expresiones típicas y algunas quizás no tan tópicas referidas a los sentimientos…
Pero creo que no es el momento.

La vida está llena de momentos y oportunidades diferentes.
Solo hay que dejarse llevar, sentirlos y disfrutarlos en la medida de lo posible.

La esperanza es lo último que se pierde, dicen, pero a veces se pierde por el camino.
Y a veces, se pierde cuando desea ser recuperada. O no.

En ésta vida, el único consejo que me atrevo a dar, sería ser, vivir, sentir, y aunque parezca una frase hecha obvia. No es tan fácil…

Nunca dejaremos de querer aprender involuntariamente, ni de caer.
Por suerte o desgracia.
Así ha de ser.

«No es solo un blog de tecnología y curiosidades»
Éste blog
realmente lo inicié para contar a modo de resúmenes, como me va la vida, los cambios, etc… pero a consecuencia del incremento de mi interacción en las redes sociales, esto ha ido cambiando, haciendo de la imagen de “la bischita” como un personaje enganchado a las redes sociales, que no puede dejar de postear todo lo que hace con su iPhone.
Nada mas lejos de la realidad, la bischita, yo, Montse, soy la autora de todo esto, y si, lo hago, y la verdad es que no defino mi estilo de vida como una adicción. Si que es cierto que no podría vivir sin postear, sin interactuar cibernéticamente con mis amigos, y con demás personas, que aun me quedan por desvirtualizar, y por las que guardo un sentimiento, muy símil a la amistad. Pero no lo considero una adicción, sino mas bien, un estilo de vida, como podría ser cualquier otro.
Toda ésta introducción, viene porque hoy, me apetece hablar sobre cambios que estoy experimentando y donde quiero seguir evolucionando, cambios internos, externos, desde el alma, con el cuerpo, con la mente… (Ay! Que bonito je, je, je)
Supongo que es algo así como un jet lag vacacional, el síndrome post vacacional, o yo que sé, pero la verdad, es que he sentido un impacto al volver. La vida con la familia, a pesar de las movidas, de los gritos, etc, etc. Te da ese yo que sé, que qué se yo, que es necesario y vital a la vez. La interacción, la persistencia de estar ahí… la red también te lo da, pero de una manera mas lejana. En éstos días he experimentado la necesidad mutua de dar y recibir abrazos, miradas, gestos, llamadas, mensajes, palabras… que te dan vida, de una manera, que creí haber olvidado.
Poco antes de irme de vacaciones si, lo sentía, pero no de la manera que hoy, estoy sintiendo, que, como digo, puede no ser mas que un síntoma post-vacacional, pero no lo creo, o no lo sé aun, hace 2 días que llegué y aun es pronto.
Cádiz es muy distinta a Barcelona, y no solo por el clima y las personas, es algo que hay en el aire, y que te acoge, que hace que sin querer y sin interactuar, sientes que la ciudad te abraza y te da. Barcelona, te hace que seas algo mas independiente, el aire de aquí, te hace que seas como quieras ser, y te hace sentir como si no fueras a ser juzgado.
Así que, entre estas dos maneras, me hallo, sin ser completamente de un modo ni de otro. Siento, quizás, que esto no es la primera vez que lo siento, pero si que lo expreso y que soy consciente, por ello, creo que es una fase de metamorfosis otra vez, un cambio de alas, un cambio de aires ¿Quizás de imagen? No lo sé. Dejaré al tiempo, proceder.
Lo que si sé, es que hay cosas que no voy a cambiar, mis redes sociales, mi interacción con las personitas que me dan respuestas y vida, a través de sus ordenadores o móviles.
Porque sin ellos, no existiría la Bischita… no sería completa, y mi esponja solo tendría un 50% que absorber.
Así que con esto me despido, invitándoos a seguirme y permitirme el privilegio de seguiros, en el avance, en los cambios (en la salud y en la enfermedad ja, ja)
Virtuales o presenciales… en nuestra realidad. La que elegimos, la que es.
La que vivimos, en la que somos y podemos ser.
Bischita